Los trabajadores dedican sus ingresos de la primera parte del año a pagar tributos
Según un estudio privado, los trabajadores dedican la primera parte del año para hacer frente a aportes patronales, IVA y otros tributos
La Argentina de estos días ha llegado a un nivel de presión fiscal récord. Si lo que se mide es la recaudación total de la Argentina y se lo compara con el producto bruto interno (PBI), la presión fiscal es la más alta de la historia.
Mientras que en 1993 era del 19,6% del PBI, en 2008, último año con datos totales, ese porcentaje llegó a 30,3 por ciento. Todo aumentó desde entonces: los impuestos nacionales pasaron del 16 al 21%; los provinciales de un 3,7% a un 4,3%. En medio aparecieron las retenciones a las exportaciones que sumaron un 5,4% al combo de impuestos.
En este contexto, un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calculó cuál es la presión fiscal que soportan los contribuyentes argentinos.
La simulación que hizo el instituto concluye que un trabajador que percibe $3.000 en mano tendrá un recibió de sueldo en el que constará un ingreso bruto de $3614,50, aunque 614.50 será de aportes personales.
Sin embargo, el empleador pondrá un total de 831,30 en concepto de aportes patronales. Es decir, la firma pondrá $4.450 con el fin de que el trabajador efectivamente perciba 3.000 pesos y el fisco se queda con un 32,5 por ciento de entrada.
El cálculo añade un 12,5 por ciento, en caso de que el trabajador gaste todo su ingreso, en impuestos al consumo como el IVA, por lo que el total de la presión en un “cálculo moderado” es del 45%, explica el economista Arial Barraud, uno de los responsables del trabajo en declaraciones al diario La Nación.
Además, según el matutino, la presión fiscal se mantiene más o menos constante entre los asalariados, independientemente de los niveles de ingresos. Al respecto, el estudio explica que “no hay mayores diferencias en los tramos de ingreso considerados, puesto que la mayor progresividad de Ganancias (a mayor ingreso, mayor peso de los impuestos) se ve compensada por el hecho de que los impuestos al consumo, al ser generales, representan una menor participación en el total de ingresos de las familias de mayores ingresos”.
“Es una cuenta más o menos moderada porque allí no se incluyen muchos impuestos que tienen mucha diferencia entre un distrito y otro, como por ejemplo el impuesto inmobiliario y patentes de automotores”, indicó Ariel Barraud.
De este modo, si se cuentan algunos impuestos provinciales y tasas municipales, el fisco se lleva casi $5,50 por cada 10 que percibe. Es decir, tiene un socio que comparte sus ganancias en por lo menos, un 50 por ciento.
Esto implica que haya que trabajar hasta julio para recién empezar a recibir dinero que será propio, o pasar el mediodía en una jornada tipo como para que los ingresos dejen de ir al fisco para ingresar en el bolsillo.
Por otro lado, el abogado especialista en derecho tributario Christian Bunge advirtió que “hay una curva que es una especie de U. Los sectores de menores ingresos se ven más impactados por la incidencia de los impuestos al consumo, como Ingresos Brutos y el IVA. Luego, los sectores medios tienen algo menos de presión y, finalmente, los de mayores recursos vuelven a tener una incidencia impositiva mayor”.
Fuente: Infobaeprofesional
